Diferencias entre el proceso de adopción catalán y el español

¿Qué debemos entender cómo adopción?

En primer lugar, cabe apreciar que el proceso de adopción debe de ser entendida como un acto jurídico mediante el cual una pareja, una familia o un solo individuo acoge a un niño, niña o adolescente como su hijo o hija, de manera definitiva. La adopción en la mayoría de supuestos es reconocida como una filiación artificial, puesto que no existe parentesco entre el niño adoptado y los que adoptan.

A pesar de ello, nuestra legislación establece que ambas partes conservan todos y cada uno de los derechos y obligaciones existentes en una filiación natural.

Como en infinidad de materias presentes en nuestra legislación, en el caso de la adopción existe una competencia compartida entre el estado y las autonomías.

Por ello, es evidente que en estos supuestos existen diferencias entre la legislación estatal y la legislación autonómica, y más concretamente en aquellos aspectos relacionados con los requisitos que serán necesarios para poder iniciar un proceso de adopción.

Por todo ello, procederemos a realizar un análisis de ambas legislaciones, donde podamos apreciar tanto los elementos comunes como las vicisitudes existentes.

¿Qué elementos comunes presentan ambas regulaciones?

En primer lugar, debemos de apreciar que, en ambos casos, el proceso de adopción se constituirá mediante resolución judicial, donde deberá de prevalecer por encima de todo el interés superior del menor y la idoneidad del adoptante o adoptantes para el ejercicio de la patria potestad.

Todo ello lo que quiere decir es que los adoptantes deben contar con la plena capacidad para el ejercicio de los derechos civiles, es decir, deben disponer de condiciones psicológicas, económicas, sociales y educacionales adecuadas para el menor.

En segundo lugar, debemos de apreciar que en la mayoría de supuestos, para poder iniciar el expediente de adopción, será requisito indispensable la obtención por parte del adoptante o adoptantes del correspondiente certificado de idoneidad* emitido por la Entidad Pública correspondiente para el ejercicio de la patria potestad. La declaración de idoneidad deberá ser previa a la propuesta.

El presente certificado de idoneidad, no deberá de presentarse para inicial el proceso de adopción en aquellos casos en los que se incurra en alguna de las siguientes situaciones:

  1. Ser huérfano y pariente del adoptante en tercer grado por consanguinidad o afinidad.
  2. Ser hijo del cónyuge o de la persona unida al adoptante por análoga relación de afectividad a la conyugal.
  3. Llevar más de un año en guarda con fines de adopción o haber estado bajo tutela del adoptante por el mismo tiempo.
  4. Ser mayor de edad o menor emancipado.

*Se entiende por idoneidad la capacidad, aptitud y motivación adecuadas para ejercer la responsabilidad parental, atendiendo a las necesidades de los menores a adoptar, y para asumir las peculiaridades, consecuencias y responsabilidades que conlleva la adopción.

Otro aspecto que debemos de apreciar, es que según lo establecido en nuestra legislación, no se podrá iniciar el proceso de adopción frente:

  1. A un descendiente.
  2. A un familiar en segundo grado de la línea colateral por consanguinidad o afinidad (nietos y hermanos).
  3. A un pupilo por su tutor. Con la salvedad de que haya sido aprobada, definitivamente, la cuenta general justificada de la tutela.

Por último, debemos de tomar en consideración que en ambas legislaciones se establece que será requisito indispensable, ser mayor de 25 años para poder iniciar este tipo de procesos. En aquellos supuestos en los que la adopción sea llevada a cabo por una pareja o matrimonio, será suficiente con que uno de ellos tenga dicha edad.

¿Qué diferencias presentan ambas legislaciones?

A pesar de que las diferencias existentes en el proceso de adopción regulado en la normativa estatal y en la autonómica, son prácticamente inexistentes, hay pequeños matices que incorpora la regulación catalana que son sumamente importantes, ya que pueden facilitar enormemente la iniciación de este tipo de procesos.

Mientras que la legislación estatal establece como requisito indispensable para poder iniciar este tipo de procedimiento que “la diferencia de edad entre el adoptante y el adoptado sea de 17 años, como mínimo, y, como máximo, de 45 años”, la normativa catalana en cambio es mucho más permisiva en este aspecto.

Esto lo podemos apreciar por el hecho de que, para poder iniciar este tipo de trámites, y por lo que respecta concretamente a la diferencia de edad, establece que tan solo será necesario que el adoptante sea 14 mayor que el adoptado/a. Dicha normativa, no establece una diferencia máxima de edad para poder adaptar, lo que supone la eliminación de una barrera, que en algunos casos es un elemento esencial.

EJEMPLO

Para poder llegar a entender las diferencias existentes entre ambas regulaciones, podemos hacer referencia al siguiente supuesto práctico:

Juan de 57 años, tras formalizar su relación conyugal con María del Mar tras 8 años de noviazgo, decide iniciar los trámites para embarcarse en un proceso de adopción mediante el cual pueda ser reconocido oficialmente como padre adoptivo de Fernando, hijo de María del Mar, menor de edad (10 años).

Si tomamos en consideración los límites establecidos en la legislación estatal, podremos apreciar que este tipo de trámite no podría llevarse a cabo, ya que a pesar de cumplir con el mínimo legal en cuanto a la diferencia de edad entre adoptado y adoptante, superó el máximo por 2 años, al ser Juan 47 años mayor que Fernando.

Tal y como hemos podido apreciar en anteriormente, una de las diferencias presentes en la regulación autonómica catalana respecto a la estatal, es la supresión de este límite máximo en torno a la diferencia que debe de haber entre el adoptante y adoptado.

Por ello, este procedimiento de adopción a diferencia de lo expuesto en la normativa estatal sí podría iniciarse siempre y cuando las partes intervinientes fueran de vecindad civil catalana.

En AGUAR ABOGADOS, contamos con Abogados de Derecho de Familia expertos civilistas en materia de adopción que, tras realizar el correspondiente estudio del supuesto planteado, te asesorarán y realizarán todos los trámites que se consideren oportunos para poder satisfacer tus pretensiones.

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