Procedimiento monitorio en deudas, ¿qué es y cuándo usarlo?

El procedimiento monitorio

El procedimiento monitorio puede definirse como aquel cauce procesal que permite el cobro rápido de créditos no impugnados, es decir, en aquellos casos en el deudor permanezca inactivo y no se oponga a la reclamación. Se trata, por tanto, de un proceso especial de declaración, que tiene como finalidad la rápida obtención de un título ejecutivo.

El procedimiento monitorio (que no el juicio) comienza siempre a instancia del acreedor, y se hará constar la identidad del deudor, el domicilio y el origen y cuantía de la deuda. Para la presentación inicial del proceso monitorio, no se requerirá de abogado ni procurador (art. 814 LEC). No obstante, en el juicio, sí será obligado comparecer con estas dos figuras, siempre y cuando la cuantía adeudada fuese superior a los 2.000 euros.

Requisitos para acogerse al monitorio (art. 812 LEC):

  • Es un proceso abierto a cualquier persona física o jurídica
  • Debe tratarse de una deuda líquida (que se pueda cuantificar económicamente).
  • Debe ser una deuda determinada (debe ser una cantidad exacta).
  • Debe estar vencida (el plazo para el cumplimiento de la obligación de pago debe haber expirado).
  • Debe ser exigible (el pago de la deuda no puede estar condicionado).

Características propias del procedimiento monitorio

Sencillez y agilidad: se trata de un procedimiento rápido y ágil, con menos  solemnidades que otros procesos. 

Documentación justificativa: el acreedor debe presentar la documentación que  acredite la existencia de una deuda (contratos, facturas, albaranes…).

Requerimiento de pago: una vez admitida a trámite la solicitud de proceso  monitorio, se requerirá de pago al deudor mediante una comunicación del  juzgado. El deudor tiene un plazo para oponerse al pago o para proceder a  abonarlo. 

Rápida resolución y oposición del deudor: si el deudor no se opone al  requerimiento de pago o no paga la deuda en el plazo establecido, el juez dictará  un auto que ordenará el despacho de la ejecución, lo que permitirá al acreedor  iniciar las actuaciones necesarias para el cobro de la deuda. Por otro lado, si el  deudor se opone al pago, el proceso monitorio podrá derivar en juicio monitorio,  en el que se dirimirá sobre la existencia y cuantía de la deuda mediante las pruebas  presentadas por ambas partes.

¿Qué es el juicio monitorio?

Habitualmente el juicio monitorio se deriva de una oposición del deudor a pagar al  acreedor la cuantía reclamada, siguiendo los parámetros que fija el artículo 815 LEC. Una  vez el deudor se ha opuesto, el asunto deberá resolverse en juicio (art. 818 LEC). 

El juicio monitorio como tal, es un procedimiento judicial que nos habilita a reclamar el  pago de deudas dinerarias, siempre y cuando estas sean determinadas, vencidas y  exigibles de cualquier importe (características homogéneas al proceso como tal). 

Dicha deuda deberá acreditarse (normalmente mediante documentos o facturas). A tales  efectos, los documentos aportados deberán constituir un principio de prueba del derecho  del peticionario, es decir, será necesario que los documentos presentados dejen evidencia  de que existe una deuda crematística que no ha sido satisfecha. 

¿Cuándo es conveniente ir por la vía del procedimiento monitorio?

Conviene resaltar que se trata de una opción que se concede al acreedor para proteger su derecho de crédito. Este carácter facultativo se deduce del término “podrá”, que emplea el art. 812 LEC. Ello supone que el acreedor tiene diversas vías para conseguir la efectiva satisfacción de su derecho de crédito: este procedimiento especial o el declarativo que corresponda en función de la cuantía. Entonces, ¿cuándo es apropiado ir por este cauce?

La finalidad de este proceso especial es dotar de una protección rápida y eficaz el crédito dinerario, líquido de muchos justiciables y, en especial, de profesionales y empresarios medianos y pequeños, tal y como recoge la Exposición de Motivos de la propia LEC en su apartado XIX. Por ende, si tu reclamación de deuda es derivada de una relación profesional y/o contractual, esta vía parece la más indicada para ti.

No obstante, y tal y como fija el artículo 812 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, si tu deuda es dineraria, líquida, determinada, vencida y exigible, no dudes en acudir a este mecanismo legal para reclamar el pago de la misma.

En AGUAR ABOGADOS, contamos con Abogados expertos en reclamaciones de deudas monetarias que, tras realizar el análisis oportuno de la situación planteada, te asesorarán y realizarán todos los trámites que se consideren oportunos para satisfacer tus pretensiones.

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