Testamento ológrafo, abierto y cerrado

La planificación de la sucesión patrimonial es un asunto de gran seriedad, y en Cataluña, este proceso se rige por diferentes modalidades testamentarias y cada una de ellas está diseñada para adecuarse a las necesidades y preferencias individuales de aquellos que buscan establecer claramente sus deseos post mortem. Entre ellas, se destacan el testamento abierto, cerrado y ológrafo; que, aunque comparten el propósito fundamental de establecer la distribución de bienes, difieren en sus procedimientos y formalidades. En este artículo, nos sumergiremos en un análisis riguroso de cada modalidad, proporcionando una visión detallada de lo que implica cada una y las consideraciones que deben tenerse en cuenta. Es importante remarcar que estos tipos de testamento están regulados en la Ley 10/2008, de 10 de julio, del libro cuarto del Código Civil de Cataluña, relativo a las sucesiones.

Tabla de contenidos:

  • Testamento abierto.
  • Testamento cerrado.
  • Testamento ológrafo.

Testamento abierto

Primero de todo, el notario deberá identificar al testador y apreciar su capacidad legal para testar. En el caso de que el testamento sea otorgado por una persona con discapacidad sensorial, el notario deberá ofrecer al testador el apoyo y los medios necesarios para testar, sin que ello pueda comportarle ninguna carga económica adicional.

A colación de esto, si el testador no está incapacitado judicialmente, el notario podrá pedir la intervención de dos facultativos para certificar que el en el momento de testar, ostenta suficiente capacidad y lucidez para hacerlo. Y en caso afirmativo, el causante podrá testar efectivamente en ese intervalo lucido.

El testamento abierto, en suma, será aquel donde el testador expresará sus voluntades al notario de manera formal o escrita, siendo el propio notario quien lo redactará expresando el lugar, fecha y hora del otorgamiento.

Redactado, será leído al testador o por este mismo y si todo es correcto, será firmado por él. No obstante, podrá ser firmado por dos testigos si se declara que el testador no sabe o no puede firmar.

Por lo que respecta a la idoneidad de los testigos, tanto en el testamento abierto como en el cerrado, no será preciso que sean rogados, ni que conozcan al testador ni que tengan su misma residencia. Sin embargo, no podrán ser testigos, los menores de edad y los incapaces para testar; aquellos condenados por delitos de falsificación de documentos, calumnias o falso testimonio; aquellos favorecidos por el testamento ni el cónyuge, el conviviente en pareja estable y los parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad y el segundo de afinidad de los herederos instituidos o los legatarios designados y del notario autorizante.

En cuanto al idioma del testamento, deberá redactarse en una lengua oficial vigente en Cataluña a elección del otorgante (catalán, castellano o aranés), sin perjuicio de testarse en otra lengua si el notario autorizante la conoce o si se hace a través de la intervención de un intérprete, quién también deberá firmarlo. Pero en todo caso, estará redactado en ambas lenguas.

Testamento cerrado

A diferencia del abierto, este testamento será escrito por el testador u otra persona por su encargo, ya sea de forma autógrafa, en braille u otros medios técnicos, expresando lugar y fecha. Cuando el que lo escribe es otra persona, deberá ser identificada y hacer constar la circunstancia que impide al testador escribirlo.

El testador deberá firmar en todas las hojas del testamento y al final de este, y la persona encargada para hacerlo, únicamente al final.

Sin embargo, en el caso de que el testador no pueda o no sepa firmar, será la persona encargada la que lo hará en todas las hojas y al final del testamento, identificándose a él mismo y la causa que imposibilita al testador.

El significado de ser un testamento cerrado viene de que se debe de introducir en el documento una cubierta cerrada de manera que el testamento no pueda ser extraído sin hacerlo mal bien. Por contra, no podrán otorgar este testamento los que no saben o no pueden leer.

Es imprescindible la autorización del testamento cerrado por un notario hábil teniendo en cuenta el lugar donde se ha realizado el mismo y en ese momento, el notario extenderá sobre la cubierta una diligencia donde se hará constar el nombre del testador, que el sobre contiene el testamento y por quien ha sido firmado.

Además, el notario deberá de protocolizar el sobre cerrado que se incorporará al acta y se identificará la hora del otorgamiento.

Puede ocurrir que en caso de no saber o no poder firmar el testador, firmarán el acta y la cubierta dos testimonios, siguiendo las características del apartado anterior.

En cuanto a su apertura, se realizará a instancia de parte interesada una vez acreditada la muerte del causante por el notario que tiene ese testamento cerrado delante de dos testigos idóneos, que deberán protocolizar y autorizar esta nueva acta.

Testamento ológrafo

Este testamento tiene unos requisitos de validez y eficacia, que consisten en que solamente podrán ser otorgados por personas mayores de edad y menores emancipados. Pero, además, deberá estar necesariamente escrito y firmado de manera autógrafa por el testador indicando la fecha y lugar del otorgamiento para posteriormente ser presentado ante notario para ser adverado y protocolizado.

Cabe mencionar que, si el testamento contiene palabras tachadas, añadidas o entre líneas, el otorgante debe salvarlas con su firma, de no hacerlo, se tendrán por no puestas. Por otro lado, la indicación del lugar de forma autógrafa puede salvarse si se puede demostrar que ha sido en un sitio concreto.

En cuanto a la adveración, se trata de que el notario compruebe la autenticidad y si lo aprecia, posteriormente lo protocolizará.

Este testamento caduca en el plazo de cuatro años desde la muerte del testador si no es presentado ante el notario competente. No obstante, si durante este plazo se interpone una demanda por razón de la estimación o desestimación de la adveración, el testamento deberá protocolizarse en el plazo de seis meses desde que la resolución sea firme, pero también podrá hacerse por el juez.

Resaltar que, en el Código Civil Español, el plazo es marcado por el artículo 689 y se extiende a cinco años.
La importancia de esta figura jurídica radica en que si por cualquier razón no es válido el testamento notarial, podrá llegar a ser válido como testamento ológrafo.

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